Blog de:
Sor María Dolores Pérez Mesuno
Nacida en Madrid, dominica desde 1980, antes fui funcionaria del Ministerio de Agricultura, lo que llamaban Semillas, total analista de laboratorio, de semillas, claro. A la vez estudié Filosofia y Letras(entonces, en la Autónoma de Madrid, especialidad de Historia del Arte. Viajé mochila al hombro en las vacaciones por toda Europa, e incluso llegué a Egipto y Bulgaria, que era algo insólito por los años 70. Salía, estudiaba idiomas.... Traté de hacer la tesina con el entonces director del Museo del Prado, pero el gusanillo de venir a la vida contemplativa ya rondaba. Hice varios cursillos de pintura para restauración, y oposiciones para profesor de Instituto, pero el Señor ganó y soy feliz como monja en Toro desde entonces.
Con ello, he salido ganando pues no he perdido gusto por nada de lo anterior: leer, música, la celta me encanta, el deporte, el fútbol, y todo en general y además el ciento por uno, que es Dios.
lunes, 25 de junio de 2007
|
Hay 5 comentarios
Celebrábamos ayer la fiesta del Señor San Juan: hogueras nocturnas, amaneceres luminosos, sol que nace de lo alto, palabra viva y fuerte...
Cantábamos laudes en mi comunidad y una pregunta brotó en mi corazón ¿por qué hemos acotado en nuestra liturgia el espacio sagrado, constriñéndolo entre cuatro paredes?...
Cuatro paredes que van, desde las pequeñas y sencillas de nuestra capilla, a las del coro, amplio e histórico del convento; a las de la ermita de la patrona del pueblo que tenemos al lado o a las grandes catedrales de España y del mundo.
Hemos enjaulado, enlatado o emparedado nuestras celebraciones, privándonos así de la experiencia vital -ecológica- de nuestra oración. No me digáis que es lo mismo cantar laudes iluminados con un fluorescente que contemplando la salida del sol y experimentando la luz y el calor, la brisa, el color cambiante y el revolotear de los pájaros saludando al día que nace. Como no es lo mismo canta "Languidece, Señor, la luz del día....", viendo el ocaso del astro rey.
Creo que nuestra vida contemplativa tendrá que abrirse a nuevos espacios celebrativos, mas actuales y vitales. Os confieso que ayer estuve viendo la retransmisión de la Eucaristía desde la catedral de Burgos y me dejó helada. Parecía más bien un concierto, que una experiencia viva y gozosa de la Presencia de Dios.
domingo, 17 de junio de 2007
|
Hay 1 comentarios
La experiencia es la gran maestra en la vida, a veces cruel, y dolorosa, pues conlleva en numerosas ocasiones sufrimiento y dolor, donde uno empieza a cuestionarse ante todo y por todo, pero de pronto dices -para-; no quiero seguir, porque lo único que me lleva es a complicarme más. Y entonces entra dentro de uno mismo el Abandono, (Sé de Quién me he fiado, II Tim 1,12). Y la Paz interior va ganando todo el ser; ¡Qué confianza!
Fiarse -con, la teoría gana su sentido práctico, real, y el corazón se va haciendo blando, tierno y compasivo. Ahora ya la triste paradoja surrealista de la vida que nos dice que seremos felices con, tener, poseer, aparentar..., pierde el valor y tanta violencia, prepotencia, imposición, control, etc... no valen nada, nada, nada.
El corazón Confía, toda la persona se hace dialogante, porque existe esa confianza, y valga la redundancia, hay diálogo, hay escucha, termina la violencia y empieza el entendimiento.
Sólo con la confianza podremos acercanos unos a otros, porque nace de una credulidad y genera cercanía, acogida, amor, disculpa, comprensión. ¿Qué más se puede decir? Creo que ya sobran las palabras, y que cada uno de nosotros, ponga en la vida su granito de confianza, pues a la vez como dijo Teilhard de Chardin Adoramos.
sábado, 09 de junio de 2007
|
Hay 6 comentarios
Hoy se ha marchado para la Casa del Padre, una hermana, que en el tiempo era mayor, pero no de corazón, tenía el corazón de niño, sencilla, humilde, y que sólo decía que quería servir a sus hermanas.
Cuando ocurre una cosa como ésta, te haces miles de preguntas aunque la teoría nos la sepamos de memoria, pero, la hemos visto tan entregada en vida, tan dejándose hacer por el Señor, tan perdida en su Voluntad, que no valen estudios, ni citas, ni libros, sólo el ejemplo de vida que ha llenado su corazón y el nuestro. Sí, el sentido profundo en lo débil, dónde se realiza la Fuerza, existe, yo lo he visto, lo he experimentado, y lo vuelvo a ver una y otra vez que se nos marchan las hermanas, o mejor dicho se nos adelantan al Reino definitivo, al verdadero origen de nuestro ser.
Era otro pedacito del Amor de Dios que ha vuelto a reencontrarse en el Todo. ¿Qué sentimos? Pues alegría y pena unidas, no sé,como una mezcla agridulce, porque hay un hilo que todavía continúa, pero que no se ve, y sin embargo alegría porque su vida y la nuestra conjuntamente ha sido una gozada, en fraternidad, en comunidad, y en Amor.
Quería compartirlo con vosotros, pero sé que a muchas hermanas que vivimos en los Monasterios nos pasa lo mismo, no son de nuestra carne y sangre, pero sí del Espíritu, y cada vez que una hermana muere, muere también algo de nosotras, pero renace con más fuerza dentro la Esperanza. Él es sin duda el Camino, la Verdad y la Vida.
domingo, 03 de junio de 2007
|
Hay 3 comentarios
Celebramos la solemnidad de la Santísima Trinidad y los contemplativos estamos de fiesta, porque si algo da sentido a nuestra vida, es el Misterio trinitario.
El lema de la jornada de este año es el silencio Elocuente, lenguaje de Dios. Hay muchas formas de lenguaje , el gráfico, el hablado, el simbólico, el de los iconos, el gestual, el informático... Pero el lenguaje de Dios, en su misterio, es el del Silencio.
Silencio que se traduce en Amor, en Entrega. Por eso los contemplativos del mundo queremos ser el eco de este lenguaje silencioso.
Curiosamente, y con motivo de la película El Gran Silencio, he oído una conversación, donde me contaban la reacción de un cierto sector que había ido a verla, salían del cine, no como otras veces comentando tal o cual, sino en silencio. Había habido un silencio contagioso, era como si quisieran rumiar lo que habían visto, sin comentario alguno, la vida de estas personas, escondidas, entregadas al Amor, sin una utilidad práctica, sólo la Utilidad del Ser en Dios, conocida ahora por el lenguaje mediático, pero que hace pensar al menos que el Fin de nuestra vida es ser Presencia de Dios en el mundo.