Nacida en Madrid, dominica desde 1980, antes fui funcionaria del Ministerio de Agricultura, lo que llamaban Semillas, total analista de laboratorio, de semillas, claro. A la vez estudié Filosofia y Letras(entonces, en la Autónoma de Madrid, especialidad de Historia del Arte. Viajé mochila al hombro en las vacaciones por toda Europa, e incluso llegué a Egipto y Bulgaria, que era algo insólito por los años 70. Salía, estudiaba idiomas.... Traté de hacer la tesina con el entonces director del Museo del Prado, pero el gusanillo de venir a la vida contemplativa ya rondaba. Hice varios cursillos de pintura para restauración, y oposiciones para profesor de Instituto, pero el Señor ganó y soy feliz como monja en Toro desde entonces.
Con ello, he salido ganando pues no he perdido gusto por nada de lo anterior: leer, música, la celta me encanta, el deporte, el fútbol, y todo en general y además el ciento por uno, que es Dios.
sábado, 04 de octubre de 2008
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Aunque mi anterior blog hablaba del silencio contemplativo, ésta no ha sido la razón por la que no he podido escribir. No, fueron las vacaciones, ya que en los Conventos suelen haber numerosas visitas de familiares y amigos en estas fechas. A la vez , nosotras debemos seguir trabajando, continuar nuestra vida de oración y vida comunitaria.
No es el momento para decir que los Conventos carecen de jóvenes. Aunque es verdad que vienen, no sabemos muy bien a qué o por qué(, si porque buscan una identidad que quizás no sabemos dar; o por miedo a un compromiso serio hasta la muerte o..., por no sé qué preguntas al aire formuladas) nadie se queda. Lo que sí es cierto es que se nos mueren monjas. Ellas han dejado su vida de entrega, sacrificio, amor a los hermanos y hermanas, en el trabajo diario, en sus oraciones, plegarias, en un inigualable ejemplo de amor y cariño hacía la Orden; poniendo los talentos al servicio del Reino. Ellas se han involucrado en la extensión y vida del Reino de Dios. Las que vamos detrás, tomamos el relevo, queremos, como ellas, guardar el fuego de la VIDA, el FUEGO por la CONTEMPLACIÓN, la ORACIÓN, el TRABAJO y la VIDA FRATERNA.
Si nuestros monasterios, como diría el papa Pablo VI, tienen que ser de cristal, para que en su transparencia puedan todos ver y apreciar con nuestra vida un testimonio, sobre todo el testimonio de "¡mirad cómo se aman!", yo pediría que no nos dejen solas. Porque lo estamos , esta sociedad nos está asfixiando con el cuidado del Patrimonio. Es más importante para ella, el edificio que las personas.
Es un B.I.C, vuestro monasterio, nos dicen a las "monjitas", con ese sentido peyorativo del diminutivo. ¿Actuarán de la misma manera en los palacios,palacetes y casas de los grandes de España y de los nobles venidos a menos? O sólo somos nosotras las que hemos dedicar muchas horas,y toda una vida de cuidado, por ejemplo. Ahora quieren hacer el inventario de bienes muebles e inmuebles . La sociedad no nos ayuda. Es una lucha titánica contra esa situación; no se entiende que, aunque nos guste muchísimo el arte y lo que conlleva, estamos aqui porque ALGUIEN un día nos SEDUJO y nos dejamos seducir ¡JESUCRISTO! ¡ Desde luego no por el Patrimonio!