Blog de:
Sor María Dolores Pérez Mesuno
Nacida en Madrid, dominica desde 1980, antes fui funcionaria del Ministerio de Agricultura, lo que llamaban Semillas, total analista de laboratorio, de semillas, claro. A la vez estudié Filosofia y Letras(entonces, en la Autónoma de Madrid, especialidad de Historia del Arte. Viajé mochila al hombro en las vacaciones por toda Europa, e incluso llegué a Egipto y Bulgaria, que era algo insólito por los años 70. Salía, estudiaba idiomas.... Traté de hacer la tesina con el entonces director del Museo del Prado, pero el gusanillo de venir a la vida contemplativa ya rondaba. Hice varios cursillos de pintura para restauración, y oposiciones para profesor de Instituto, pero el Señor ganó y soy feliz como monja en Toro desde entonces.
Con ello, he salido ganando pues no he perdido gusto por nada de lo anterior: leer, música, la celta me encanta, el deporte, el fútbol, y todo en general y además el ciento por uno, que es Dios.
jueves, 28 de febrero de 2008
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¿Qué puedo decir –CON OTROS OJOS- de la situación de la violencia de género?
Desde nuestros conventos, oramos, pedimos, rezamos. También le damos gracias y alabamos al Señor por el don que nos ha dado de nuestra vida en contemplación. Sí, pero…, al resonar en esta Cuaresma las palabras “Estrenad un corazón nuevo, un espíritu nuevo”, me vuelvo a preguntar: ¿cómo puedo llevar a cabo esto si no tenemos que sufrir como estas mujeres?
No valen palmaditas en la espalda, no. Lo digo porque a nuestros locutorios conventuales vienen mujeres, a que les escuchemos, unas son amigas, otras necesitan hablar con alguien, y ven en nosotras ese desahogo de lo que les atenaza la garganta y el corazón. ¡Cuántas lágrimas han visto las paredes de los locutorios! Y sólo escuchamos…
No podemos decir nada salvo, si no es con un gesto o una mirada, a tantas que están siendo maltratadas, física y psicológicamente, que tienen necesidades y cargas que no pueden con ellas, que creen muy poquito en el amor verdadero.
No necesitamos noticias por Tv, ni otros medios; nosotras no les prometemos “leyes de alejamiento “ u otras cosas parecidas, sólo vienen a contarnos ese dolor, y nos dan la oportunidad de poder compartir esa pena, esa lucha, y llevarla a la oración con todas nuestras fuerzas. Ahí es donde queremos estrenar el corazón nuevo y el espíritu nuevo, para que no haya nada que pueda hacer más daño y generar más rencor. Ya sabemos que el problema del yo nunca está resuelto para el que permanece. Pero nuestro testimonio es la escucha, sin palabras, estar al lado, en este caso, de la que sufre.
jueves, 21 de febrero de 2008
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Cuando uno experimenta la pérdida de una persona amiga o su alejamiento, tal como conceptuamos la amistad (RAE-Afecto personal desinteresado, puro, que nace y se fortalece con el trato-), lo primero que se siente es extrañeza, no comprendes; enfado mezclado con una tristeza perpleja, ¿ por qué?.
La amistad, esa palabra tan manida, a la que incorporamos tantos y tantos adjetivos, y cuya esencia olvidamos...,, " que nace y se fortalece en el trato" , es tan necesaria para los hombres. Aunque yo esté un poco trasnochada , no creo que "El lobo estepario "-de Herman Hesse- sea un llamado a la felicidad, pero actualmente existen muchas personas así. Ellos mismos se autodestruyen creyéndose tan distintos y distantes, de modo que, aunque uno quiera ir en su busca, es imposible encontrarle. Pienso que la madurez no se logra sino en sociedad , se necesitan amigos que solemos llamar incondicionales . No sabes por qué pero esa persona te cae bien desde el principio, existe "corriente "(feeling) y puedes o intuyes que puedes confiar en ella.
¡Ah ! otra vez la dichosa palabra, Confiar, Pero un buen día , por motivos que nadie , o mejor dicho que uno sólo sabe,se pierde la amistad ¿y?...no se sabe el futuro cómo será. "No importa" te dices, no necesitas a esa persona ; pero no es verdad. Cada uno es único y no lo digo como tópico , sino que cada uno en su historia personal de salvación cuando alguien entra en tu vida, es porque Dios así lo permite. Con toda libertad, puedes hacerte amigo o no de esa persona, pero, una vez que has optado, no hay vuelta atrás, es experiencia.
Seamos sin embargo optimistas, como hijos de Dios nos ayudamos, al darnos en amistad a una persona. Y mutuamente nos enriquecemos. Más se gana dando que recibiendo, y cuánto más se da, más se recibe. Como anécdota, el valor de la amistad podríamos decir que está de moda informática, ¡cuántos pps!recibimos, preciosos y con música sugerente! ¿Por qué, exaltar así el valor de la amistad? , ¿Será que la amistad está también en entredicho?
Crsto nos dijo "A vosotros os llamo AMIGOS". Para mí también la ha divinizado.
viernes, 08 de febrero de 2008
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Una persona querida y cercana me hablaba el otro día de la gran Tristeza que sentía. Le invadía un sentimiento triste por todo lo que le rodeaba , y no conseguía comprender el por qué.
Tiene de todo lo que se puede desear: salud, vivía bien en cuanto a dinero, siempre tenía lo que necesitaba, trabajo sin agobios, etc..., pero no era feliz. Me pregunto ¿no será la Duda, la gran tentación de la Duda? No esa duda que todos tenemos en la vida, sino esa duda que suele rodearse de soledad, introversión, de llenarse las cosas, de dejar correr el tiempo, y hacer mecánicamente lo de siempre... Quizás es necesario atender también a esas heridas que suelen salir cuando vas viviendo, que no se restañan con lo cotidiano, y menos aún con lo económico, sino simplemente con el vivir desde el interior, contemplativamente.
La realidad siempre está ahí, pero se vive de manera distinta según criterios, creencias, educación, etc... Pero existe una "cosa" que es confíanza en Dios, que permite arrojarte a lo desconocido; en confianza, sin hacer muchas preguntas, es decir, arriesgando como en los juegos.
Esa tristeza que yo llamaría nostalgía, por haber perdido quizás la inocencia infantil, es efecto con frecuencia de querer llenarse de cosas. Lo material se tiene, lo interior se vive, no es rutina, y martilleo, sino siempre distinto y sorpresivo.
Propio de lo creativo es lo nuevo que es el Evangelio, el vivirlo, interiorizarlo y dar un giro a la vida, convertirse, volverle el corazón a El, y a los más cercanos. Ver con los ojos del corazón de Dios.
Sólo se me ocurrió orar, orar mucho : "Donde hay tristeza, pon Señor tú alegría". Pues ambas cosas son contagiosas. Lo que de ellas deriva muy distinto: Tristeza-Amargura-Sinsentido-Violencia, Alegría -Dulzura-Ganas de vivir-Paz.