Nacida en Madrid, dominica desde 1980, antes fui funcionaria del Ministerio de Agricultura, lo que llamaban Semillas, total analista de laboratorio, de semillas, claro. A la vez estudié Filosofia y Letras(entonces, en la Autónoma de Madrid, especialidad de Historia del Arte. Viajé mochila al hombro en las vacaciones por toda Europa, e incluso llegué a Egipto y Bulgaria, que era algo insólito por los años 70. Salía, estudiaba idiomas.... Traté de hacer la tesina con el entonces director del Museo del Prado, pero el gusanillo de venir a la vida contemplativa ya rondaba. Hice varios cursillos de pintura para restauración, y oposiciones para profesor de Instituto, pero el Señor ganó y soy feliz como monja en Toro desde entonces.
Con ello, he salido ganando pues no he perdido gusto por nada de lo anterior: leer, música, la celta me encanta, el deporte, el fútbol, y todo en general y además el ciento por uno, que es Dios.
sábado, 16 de agosto de 2008
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Hay 2 comentarios
Sí, realmente las monjas contemplativas somos privilegiadas...
Todos los días a la 6 y media de la madrugada,disponemos de ¡una hora completa! para la oración. Que no es otra cosa más que escuchar el silencio.
Sentadas, con los ojos cerrados y los oídos abiertos -mucho más el corazón- , sólo se oye el discurrir del agua del Duero a nuestros pies... Poco a poco amanece, y empieza el canto de los pájaros, la luz del alba anuncia el del nuevo día. A veces los ladridos de los perros; pero estos "ruidos naturales" son la mejor envoltura del silencio. Es la armoniosa melodía del mundo que empieza a desperezarse.Y uno se adentra en el misterio de la vida, porque el silencio nos conduce a lo esencial, hacia la fuente de la vida que bulle mansa y tranquila en nuestro interior. Nuestra interioridad -todos la tenemos- es un terreno escondido , una perla preciosa, y el camino para llegar a ella es el silencio. Aquí está la "profundidad", desaparece el estrés, la angustia, la depre, los traumas porque entramos en contacto con nosotros mismos , o sea, conla chispa divina que nos habita.
Estos dias de vacaciones pueden ser un tiempo privilegiado para hacer esta experiencia: sertirnos privilegiados, hacernos UNO CON EL UNIVERSO, CON NUESTRO MUNDO, CON LA NATURALEZA . CON LOS HOMBRES, CON NOSOTROS MISMOS, CON DIOS ¿nos atrevemos?
Si todos escuchásemos más el silencio, dejaría de oirse el ruido de las bombas y la violencia. ¡FELICES VACACIONES!