Nacida en Madrid, dominica desde 1980, antes fui funcionaria del Ministerio de Agricultura, lo que llamaban Semillas, total analista de laboratorio, de semillas, claro. A la vez estudié Filosofia y Letras(entonces, en la Autónoma de Madrid, especialidad de Historia del Arte. Viajé mochila al hombro en las vacaciones por toda Europa, e incluso llegué a Egipto y Bulgaria, que era algo insólito por los años 70. Salía, estudiaba idiomas.... Traté de hacer la tesina con el entonces director del Museo del Prado, pero el gusanillo de venir a la vida contemplativa ya rondaba. Hice varios cursillos de pintura para restauración, y oposiciones para profesor de Instituto, pero el Señor ganó y soy feliz como monja en Toro desde entonces.
Con ello, he salido ganando pues no he perdido gusto por nada de lo anterior: leer, música, la celta me encanta, el deporte, el fútbol, y todo en general y además el ciento por uno, que es Dios.
jueves, 16 de abril de 2009
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En silencio nació y en el Silencio de la noche Resucitó. ¡ALELUYA!.Desde donde sale el sol hasta el ocaso, todos los Monasterios del mundo han cantado durante horas y horas el Anuncio, ¡MI Señor ha resucitado! Cristo mismo mandó ir a María Magdalena, cuando ella se acercó, en el amanecer, al sepulcro, para luego ir corriendo a decirlo y anunciarlo a todos los discípulos, escondidos.
Las mujeres somos atrevidas, vamos, lloramos, vemos y contamos lo que hemos visto y oído. Quizás a fuerza de amar y buscar la VIDA, es por lo que el mismo Cristo se aparece a la mujer primero.
En estos momentos de crisis (que no es sólo económica sino vital, los religiosos hace años que la vivimos, “soportamos” un momento duro). Tauler nos dice: “ La Crisis es momento de "apretura" y pone el ejemplo de la serpiente, que, para quitarse todo rastro de piel muerta y camisa vieja, busca dos piedras muy juntas y pasa estrechamente entre ellas, para surgir como criatura nueva, con una piel preciosa y radiante. MOMENTO DE APRETURA. Así conseguiremos - estrechando todo nuestro ser- que el mismo Dios, su Espíritu, llegue hasta dentro, hasta el mismísimo fondo de nuestra alma, y “soportando" esta voluntad de Dios nos pongamos, por fin y de manera definitiva, con la alegría de la entrega, a vivir libres en su manos.
Pensé estos días el grito de Cristo: “Dios mío, Dios mío ¿por qué me has abandonado?, para unos momentos posteriores abandonar su espíritu en MANOS DE DIOS, voluntariamente.
¿Qué tal si pensamos en esta crisis prieta, para que surja desde dentro, desde lo más hondo de nuestro ser la verdadera imagen de Dios, la de su Hijo Amado?