Nacida en Madrid, dominica desde 1980, antes fui funcionaria del Ministerio de Agricultura, lo que llamaban Semillas, total analista de laboratorio, de semillas, claro. A la vez estudié Filosofia y Letras(entonces, en la Autónoma de Madrid, especialidad de Historia del Arte. Viajé mochila al hombro en las vacaciones por toda Europa, e incluso llegué a Egipto y Bulgaria, que era algo insólito por los años 70. Salía, estudiaba idiomas.... Traté de hacer la tesina con el entonces director del Museo del Prado, pero el gusanillo de venir a la vida contemplativa ya rondaba. Hice varios cursillos de pintura para restauración, y oposiciones para profesor de Instituto, pero el Señor ganó y soy feliz como monja en Toro desde entonces.
Con ello, he salido ganando pues no he perdido gusto por nada de lo anterior: leer, música, la celta me encanta, el deporte, el fútbol, y todo en general y además el ciento por uno, que es Dios.
domingo, 24 de enero de 2010
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Hay 6 comentarios
Existen algunos ratos en la vida, inexplicables. Hoy por ejemplo, estoy pensando en lo que sucede en Haití; pero tengo que vivir el día a día. Y resulta que las amistades, me echan un “jarro de agua fría”, porque al final uno se siente que no comprenden nada. ¿Es mejor callar? Creo que eso es cariño, amor por los demás, etc... En el Evangelio, vemos que Jesús, no echa en cara nada, sólo atrae a las personas, y dice,"anda y no peques más"… De eso se trata, de vivir, en armonía y comprensión. ¿De qué valen las palabras bonitas, si sólo es para dejarte así, medio digamos “tirada”, sin ni siquiera una compañía? Sólo es un momento en que se necesita solidaridad, cuando aparece la gente. Después se marcha. NO puedo decir que no sintamos Haití, y tantas guerras, no, es que estamos allí, rezando, sufriendo, pensando, apoyando. Esa es la misión. No tratar ahora de otra cosa. Creo que ni los amigos entienden nada.