Los dominicos seremos eficaces en nuestro ministerio cuando la palabra muerta y sepultada en los libros reviva en nuestros labios y en nuestra propia vida
Henri Lacordaire
Blog de: Sor María Dolores Pérez Mesuno

En un día cualquiera

jueves, 19 de marzo de 2009 | Hay 0 comentarios

Para una mirada de mujer contemplativa y en claustro es difícil hablar, decir algo  del mundo actual, de esta sociedad que de puro dinámica llega ser una vorágine. Ni que decir tiene  que nada me da sentido de “vida”, solo Dios Pero un Dios no hecho a nuestra manera y como queramos, sino el Dios que nos habla a través de Cristo a cada uno de nosotros en el Cuerpo que todos formamos con El. No es pura teoría, ni las bonitas  palabras de siempre, sino que  cada noticia que me llega, me acuerdo de las palabras “Bienaventurados..”; y resulta que es como el que oye llover.

 Nuestro tiempo ( parece el peor de todos porque lo estamos pasando); pero las crisis son de siempre, las ha habido y las habrá. ¿Valores en nuestro mundo? No lo sé, sólo sé que no hay nada nuevo bajo el sol, quizás ahora todo es más encarnizado, nos vamos haciendo mayores, somos más críticos, pero sí es cierto  que NO CONFÍAMOS EN DIOS, para nada. Cada cual quiere las cosas a su modo y manera. ¡Vaya una Cuaresma!¡vaya una preparación! Y Jesús sigue sin decir nada, sin echarnos nada en cara  absolutamente nada: solo hay un plan de vida, son  sus obras, es  su compasión, compresión y su GRACIA. Nuestro Padre Santo Domingo tenía una fijación de joven , ¿cómo estudiar en pieles muertas si las vivas se estaban muriendo? Ahora se muere con tanta facilidad…, la vida ya no tiene ningún sentido: o no dejamos nacer o matamos alegremente en nombre de –no se qué-para y por nada. También decía Sto Domingo ¿qué será de los pobres pecadores?.

 NO soy capaz, yo la primera, de compadecerme así, de vivir así, de entregarme así. Si lo fuera el testimonio nuestro sería arrollador. Si en mi contemplación, en ese silencio para que El  me llene, no soy capaz de transmitir lo contemplado, debo examinar qué me va faltando  y fallando: ¿el Amor Primero, el que me ha sellado y llenado? Quiero volver a sentir todo aquello que un día me encandiló para poder transmitir, con las obras, que existe la fraternidad, el servicio, la comunidad. Compasión, misericordia y amor…. Todo lo demás me sobra.”Bienaventurados seremos entonces.La Vida estará en nosotros, con nosotros y para nosotros.