Nacida en Madrid, dominica desde 1980, antes fui funcionaria del Ministerio de Agricultura, lo que llamaban Semillas, total analista de laboratorio, de semillas, claro. A la vez estudié Filosofia y Letras(entonces, en la Autónoma de Madrid, especialidad de Historia del Arte. Viajé mochila al hombro en las vacaciones por toda Europa, e incluso llegué a Egipto y Bulgaria, que era algo insólito por los años 70. Salía, estudiaba idiomas.... Traté de hacer la tesina con el entonces director del Museo del Prado, pero el gusanillo de venir a la vida contemplativa ya rondaba. Hice varios cursillos de pintura para restauración, y oposiciones para profesor de Instituto, pero el Señor ganó y soy feliz como monja en Toro desde entonces.
Con ello, he salido ganando pues no he perdido gusto por nada de lo anterior: leer, música, la celta me encanta, el deporte, el fútbol, y todo en general y además el ciento por uno, que es Dios.
domingo, 08 de noviembre de 2009
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Hay 3 comentarios
Cerca de nuestro convento, se encuentra una Residencia, no sólo de ancianos sino también de personas que podemos llamar "especiales": no tienen familia ni nadie que les cuide, y viven allí, su capacidad de poder vivir solos no es muy grande. En un pequeño lugar como éste, me refiero a que no es una gran ciudad, es difícil una adaptación social, y viven entonces en un entorno diremos que pasable, ya que no es el suyo. Allí vive nuestro protagonista, que viene todos los días o bien a la liturgia o al torno para hablar de sus sentimientos o cuestiones espirituales. El otro día se sinceró y dijo: “Desde pequeño, he querido consagrarme al Señor. Yo también siento que el Señor me quiere para El, me llama, me gustaría ingresar como el último de los hermanos en la Orden Franciscana, que es la que me atrae y quiero, pero soy consciente de mi dificultad, física, psíquica e intelectual; lo siento desde pequeño, y he tratado de no serle infiel al Señor”. Quedé sin poder decirle nada, pues era tal la expresión de su cara y la emoción con lo que decía sus sentimientos, que sólo mi mente repetía Yo también…yo también amo al Señor. Pero no puedo ser como los demás porque soy consciente de mi limitación. Me di cuenta cómo aman los sencillos, los pobres, los limpios. Como ama al Amor. Sólo quiere poder darle lo que es, ya que sabe que así es cómo le quiere Dios. Se llama Ángel