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Blog Con otros ojos

Sor María Dolores Pérez Mesuro

de Sor María Dolores Pérez Mesuro
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11
Jun
2017
Proyecto: Oración
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Orar la propia oración

Estoy aquí, solo ante ti, y estoy encantado porque tú me ves aquí. Pues aquí -eso creo- es donde quieres verme y donde me ves.

Estar aquí es la respuesta que me has pedido a algo que no he escuchado con claridad, pero he respondido…Me has llamado aquí para que una y otra vez nazca en el Espíritu como hijo tuyo. Una y otra vez nazca a la luz, a la fe, a la conciencia, a la gratitud, a la pobreza,a la presencia y a la alabanza.

Oración de Dios en ti

Asómbrate por las cosas que están ante ti, haciendo de esto el primer paso hacia un conocimiento más profundo (S. Clemente de Alejandría)

Párate delante de las situaciones tal y como se den en tu impulso hacia la vida, la pequeña esperanza que te hace volver a la vida cada día con fuerza…

Tu anhelo de amor, de afecto, de ternura…

Tu preocupación por hacer bien las cosas sencillas, lo que apenas verá nadie, y en ello tu búsqueda de la armonía…

Tu voluntad de ser amable, generoso, agradecido, comprensivo con los demás…

Tu alegría con y por lo bueno, lo bello, por la amistad, por la resolución de los problemas sean cuales sean y de quien sean…

Tu intento de no dejarte llevar por lo peor (más allá de que lo consigas o no)…

Tu dolor por el sufrimiento del mundo y tu rabia por la banalidad, la injusticia, lo mal hecho…

Todo ello, de una manera u otra, es obra del Espíritu en ti, un Espíritu que quiere hacerte gustar la vida misma de Dios prefigurada en la justicia, la belleza, el amor, el perdón, la armonía…

Por tanto…Aunque sientas que tu oración es muy pobre, Dios sigue en ti moviendo tu interior hacia sí, hacia el cumplimiento de tu vida y de la vida del mundo en Él...da gracias.

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14
May
2017
El espacio en el que nos sitúa la vejez
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 “Cuando tenemos la experiencia ya no tenemos fuerzas para emplearla, y ya no nos sirve porque  ha  pasado  su  oportunidad”.

La  vejez  nos  sitúa  ante  la indisposición de nosotros mismos por  la quiebra de nuestra creatividad eficiente  justo en  el momento  cuando  ésta podría  enraizarse  en una  lucidez que  la hiciera  realmente fecunda al no entretenerse en caminos sin salida.

La vejez puede así ser el lugar de la memoria que une a las generaciones en la transmisión de  la  sabiduría.

La vida puede  engrandecerse pasando de mano  en mano.

Cuando  unos  entregan  el  aliento,  otros  pueden  quedar  alentados. De  esta manera,  la vejez de los otros puede ser un lugar de escucha y acrecentamiento de una sabiduría aún inexperta y,  por eso, el lugar propio de la acción de gracias que reconoce que la vida es dada, que nos llega de otros.

La vejez de cada generación es, en medio de la sociedad, el lugar  donde  ésta  puede  acoger  agradecidamente  la  vida  y  asentarse  sobre su  verdad fundamental.

Por otro lado, la vejez propia es uno de los lugares donde la gratitud aparece como posibilidad radical, ya que la persona anciana está invitada a entregar su vida en manos de los otros ya del todo. - desde su cuerpo físico hasta sus obras, ideales... que quedan a merced de los demás-  Se requiere confianza, es el último momento antes de la muerte en el que el hombre  se decide a  sí mismo enrocándose desconfiada  y arrogantemente  (el enfado  continuo  es  el  síntoma)  u  ofreciendo  lo  hecho  sin  imposiciones  como  regalo incondicionado y último.

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28
Mar
2017
El silencio sigue hablando
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El silencio sigue hablando.

¡Si la confianza del corazón estuviera al principio de todas las cosas…!

El ser humano no tiene fondo, ¡hay en él como un abismo interior!

Dios está ahí, en él.

¡Dichoso el limpio de corazón! Él descubre que incluso en los silencios de Evangelio, el mayor misterio es el de la presencia continua de Jesús, el Resucitado, ofrecida a toda criatura humana. En todo, incluso cuando Cristo desaparece.

Mantenerse en silencio en su presencia, para acoger su espíritu, es ya rezar.

Aunque a veces nuestra oración no sea más que un pobre balbuceo, eso no es lo más importante. En cierto sentido, quizá es mejor así: alegrémonos de que, por ello, Dios nos da la humildad. Y Dios comprende todos los lenguajes humanos. Él comprende nuestras palabras, pero comprende también nuestros silencios. Y el silencio es a veces el todo de la oración.

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27
Feb
2017
El Silencio Oculto
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El Silencio en nuestra cultura no es reconocido como lugar de lucidez, como lugar donde despertar el ser que nos habita, sino como lugar de su anulación.

Aparece como lugar falto de vitalidad y, por eso, “no solo no seduce, sino que tiene un efecto somnoliento y disuasorio".

El ruido ,el exceso de palabras y la velocidad en las imágenes y sensaciones son los lugares donde parece habitar la fuente de la vida, aquella que nos guardaría del anonimato tan temido por el hombre actual.

Sin embargo el ruido es el que ha invadido, pero no las palabras, sino la comunicación "digital", pues no hay mayor silencio de palabras que un grupo de jóvenes con el  Iphone en mano, quedando en verse para dentro de unas horas, y comunicándose sin palabras por el mismo método.

Entonces aparece LA PALABRA, vivir la Palabra, escuchar la Palabra, ser coherentes con la Palabra, etc.

Me pregunto ¿qué sentido tendrá LA PALABRA, en medio de esta comunicación?

En el convento vivimos en el Silencio, pero La Palabra habita en medio, y la Presencia es directa continua y vital.

Las palabras nos dicen las cosas sin ser las cosas mismas y, de esta manera, nos permiten abrazarlas sin poseerlas, nos invitan a un viaje hacia ellas que es siempre una aventura. El lenguaje entonces apela al misterio de cada realidad, también al nuestro.

En el Silencio, La Palabra nos hace humildes, crea en ella una discreción en sus pronunciamientos que permite habitar a su lado las otras palabras.

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4
Ene
2017
Cambiar el mundo
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Ya que no podemos cambiar el mundo. ¡Vamos a escribirlo!

 Venid a la pequeñez del pesebre de Jesús para comprender la vida y para aprender a sentir con su mismo corazón. Así, al final, encontraréis no al pequeño Niño de Belén, sino al glorioso Cristo resucitado que os envolverá con su gloria eterna.

Junto a este pequeñito del pesebre, os deseo un año de luz… Reconoced que sois todavía egoístas, bruscos e independientes (reconozcamos todo lo que aún nos separa de él y de su forma de ser) y suplicad al Niñito de Belén y a María su madre que os ayuden a transformaros.

No vaciléis en postraros ante este Jesús pequeñito. Quizá no lo habéis adorado suficiente como vuestro Dios, porque vuestra devoción se quedó infantil y sentimental. Quizá no habéis descubierto con bastante asombro cómo Cristo, Hijo de Dios, al manifestarse a los hombres, quiso revelarles la grandeza de los misterios divinos a través de la pequeñez y la debilidad de un recién nacido (¿no nos enseña que solo este es el camino para llegar a la gloria de Dios, a la gloria de la verdadera vida? ¿Cuáles son los caminos que eliges tú?).

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