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Blog Con otros ojos

Sor María Dolores Pérez Mesuro

de Sor María Dolores Pérez Mesuro
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9
May
2012
Co-working
4 comentarios

Trabajo conjunto. Es un descubrimiento en este nuestro mundo virtual, que actualmente se está desenvolviendo dentro del mundo globalizado con una rapidez vertiginosa. Las personas cansadas de su aislamiento para poder trabajar con facilidad desde la propia casa, han buscado una alternativa de trabajo conjunto, dentro del mismo espacio co-workspace. Es conocido en muchísimos países. En España en las grandes capitales, y gracias a iniciativas individuales.
Se reúnen diferentes profesionales dentro del mismo espacio, y aunque no realizan el mismo trabajo, sí trabajan juntos para no sentirse solos y aislados.
Rompen de esta manera individualismos, y aislamientos, que llegan a ser asfixiantes. Por lo tanto se está creando, una nueva manera de vivir donde los individuos, por su necesidad de relacionarse comparten espacios comunes; en un momento determinado se ayudan unos a otros con sus diversos conocimientos, y profesiones, pero sobre todo se va creando estrechos lazos de amistad, que permiten quererse, compartir, y sobre todo no abandonar el valor que supone la convivencia diaria. Si perdemos también esto, ¿qué podemos hacer cuando en nuestra propia vida religiosa se nos habla de Fraternidad Comunitaria y de Familia?
Es algo que medito. Es imposible para las generaciones que vienen del aislamiento comunicativo de la informática, donde el único campo visual es la pantalla de un ordenador o televisión, o demás sucedáneos, tratar de hablarles, y comprendan nuestro modo de vida. Servicio, (se necesitan personas a quien servir…), nuestra vida de Entrega (se necesitan personas a las que entregarse…), nuestra vida de Amor (se necesita personas para amar…), nuestra experiencia de sentirnos amados (se necesitan personas que amen…).
Sí realmente en un modo simple y llano es difícil y a la vez complicado explicar estos sentimientos, experiencias y expresiones.
Pero a la vez veo que nosotros que ya vivimos en Comunidad, que compartimos trabajo, y vida, e incluso lo más profundo de nuestro ser, de nuestras l propias personas y el servicio de unos a otros, a la vez que convencidos que el trabajo o la vida individual y en solitario, no ayudan a que vivamos los retos, ni conozcamos las necesidades de los hermanos hace más fuerte el grito “Id a mis hermanos y decirles…”
Este mandato que se repite desde el comienzo de nuestra historia de salvación “¿Dónde está tu hermano?, quiere ser la alarma del letargo que muchos podemos tener, ¡vamos nuevamente a nuestra Galilea personal! Nos encontraremos en el Space de volver a reencontramos con Cristo, personalmente, en Cristo, con nuestros hermanos los hombre y hermanos de vida comunitaria, trabajando Con-juntamente en la Misión y apostolado, ¿podremos hablar entonces de Co-misio? Formamos la nueva Familia que predica , nueva en creatividad y que surge de la misma sociedad, pero transformada a nuestra vida de compromiso, en el Com-partir, y así formarse la Felicidad nueva e interna en el propio ser, hace que la misma vida sea vivida y no sobrevivida , porque ¡hermanos ¡ Hemos visto al Señor ¡ Por lo tanto nuestro talante tiene que ser distinto. Recojamos todo aquello que es bueno en la sociedad y démosle un sentido transcendente de vida, que el valor de la Verdad haga diferente lo que nos rodea.

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15
Mar
2012
Reflexión espontánea
3 comentarios

¡Cuánto cuesta!, vivir realmente coherentes con la vida que aconsejamos; es la mejor para los demás.
Vivimos en un mundo que tendría que ser no sólo pura comprensión, compasión y misericordia, y lo único que hemos conseguido es crispación, violencia verbal, y desinterés por los otros.
Es verdad que somos débiles, pero ¿y si alguien en algún momento se pudiese poner en los zapatos del que está al lado?
Nuestra vida comunitaria tiene una cosa muy buena, ante todo tratar de vivir en fraternidad, pero muy dura porque a través del tiempo se va acentuando los caracteres de cada uno de los miembros, y a veces no se superan fácilmente.
¡Quería decir solo lo que era para mí la C de cuaresma, pero sin querer estoy escribiendo algo que vibra en mi corazón.
Siguiendo la carta de cuaresma del Papa para los creyentes, habla con “ces”. Por ejemplo: comprender, crecer, callar, corregir, contrastar, creer, caminar… y un largo etc., que he ido entresacando. Pero me llama la atención las palabras exigentes que se nos dice.”Este mundo exige de los cristianos un testimonio renovado de amor y fidelidad al Señor, todos han de sentir la urgencia de ponerse a competir en caridad, servicio y buenas obras”.
Esa es la verdadera mirada de Dios, desde el corazón de cada hombre para los demás.
Es más fácil mirar así al que tenemos lejos, que al que está junto a uno día a día , codo con codo,
Y luego… andamos siempre con la dichosa C de la crisis, cuando realmente vamos teniendo un corazón en crisis,
La nuestra es más aguda, porque no es material, sino interna en el mismo centro de nuestro ser. Quizás esta cuaresma está caracterizada por la Crisis; hace que nos sintamos fríos como con una verdadera muerte, la alegría se apaga, todos vivimos tan ocupados, que lo principal que es “perder” el tiempo con los más cercanos se nos ha hecho lejano. Padres con hijos, hermanos con hermanos, y en nuestra vida religiosa, como diría Merton pequeñas islitas, que tratan de unirse; incluso la propia persona vive en esa dicotomía.
¡Paremos! .No quiero más que lo que Dios quiere, que seamos felices en libertad, y no manipulando e imponiendo.

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27
Ene
2012
Que es lo que quiero.
3 comentarios

Palabras, para que solo sean palabras no es mucho en estos tiempos en que vivimos. Por eso cada vez, (ya voy siendo mayor), me hacen falta más las obras, los hechos, lo que realmente vale para la vida diaria.
Desde la contemplación paceré que nos hemos quedado “estacionadas”, en un viaje de ida, y que el final es la Eternidad. Pero cómo diría Sixto en su “trama del tiempo”, todo es una tela de araña, el día a día es lo que hace que la existencia tenga valor. Y entonces aparece el tiempo. Sí, ese tiempo que existe y no existe, que se nos va y no vuelve, igual que las personas. Lo digo, porque este año las hermanas contemplativas de nuestra federación de España, nos han dejado 21, ¡ya es número!
Vidas, no palabras, obras, oraciones, peticiones y una fe inquebrantable ante quien es Cristo, y el seguimiento que libremente hemos optado, y…curiosamente, todas, todas FELICES. ¿Quién puede decir esto hoy en día? Nos dan ejemplo de paz, agradecimiento, solicitud, sacrificio y trabajo, fraternidad y sobre todo humanidad. En su mayoría no hay grandes teólogas, que hayan dejado libros, escritos, y demás postrimerías, sino FE, Esperanza Y Caridad.
Animo a todos, a que ellas que nos han conocido y querido, nos encomendemos, para que Pacifiquemos nuestra alma dentro de este mundo convulso, que solo quiere solo auto- alabarse y ser el mismo hombre su protagonista.

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